Empiezan mis vacaciones en Mérida, en pleno mes de mayo, mes por excelencia de los viajes del IMSERSO, por lo que me acompañan en mi visita a las ruínas romanas multitud de grupos de gente mayor. Me encanta verlos juntos y felices, me acuerdo de mis abuelos que nunca pudieron hacerlo, pero al menos nuestros padres si pueden y espero que nosotros también podamos, aunque tengo mis dudas viendo como está el panorama. La verdad es que suelen ser bastantes ruidosos, pero al menos me hacen sentirme joven.
Me hago la foto de rigor con el teatro romano de fondo. Desde que aprendí a usar el disparador automático tengo más fotos que regalar a mi madre, aunque la gente me mira como un bicho raro, incluso se me ofrecen a hacerme una foto, pero casi nunca me gustan las que me hacen, así que me toca esperar a que se vayan para repetir la foto de nuevo. ¿Por qué seré tan exquisito? Eso si, en esta prometo que no metí la tripa hacia dentro.
Sigo la visita por el resto de monumentos hasta que llego al Guadiana, que no sé si es que es un río marrón o que el agua está muy sucia. Me dispongo a cruzar el puente romano cuando a lo lejos veo ... ¡¡¡ otro puente de Santiago Calatrava !!! No tengo nada en contra de este arquitecto, que seguramente se ha ganado a pulso su prestigio, pero creo que nadie en este pais ha debido ganar tanto dinero por hacer casi lo mismo en todas las ciudades. Y estoy convencido que sus honorarios no son baratos, ¿a qué os suena de algo?
El cielo se está poniendo muy negro y a lo lejos se oyen truenos, así que toca retirada al hotel. Mañana veré el mar de nuevo ...
jueves, 19 de mayo de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario