domingo, 22 de agosto de 2010

¿Maniático yo? Que va, sólo un poco raro ...

Si miramos la definición que nos proporciona el diccionario, en lo que respecta a temas de salud mental, encontramos que la palabra manía describe dos condiciones muy distintas:
  • “Especie de locura, caracterizada por delirio general, agitación y tendencia al furor”
  • “Extravagancia o preocupación caprichosa por un tema o cosa determinada”
Está claro que, llevados al extremo, ambos problemas pueden ocasionar deterioro en la convivencia de una persona e interferir en la realización de sus actividades cotidianas; sin embargo, sólo la primera es considerada propiamente como manía, aunque la opinión popular se suele inclinar por darle tal nombre a la segunda.

Pues para no contradecir esta aclaración, yo he decidido llamar “rarezas” a lo que consideraba  “manías”, como la mayoría de los mortales entendemos como manía y no lo que la Psiquiatría o la Psicología consideran como tal. Sólo quiero aclarar que estas rarezas mías no son obsesiones, simplemente que me gusta hacer las cosas así porque me ha ido bien de esta manera y no siento necesidad de cambiar. 

Tampoco quiere decir que las personas que convivan conmigo las tengan que tener, ellas también tienen las suyas y yo las respeto.  De igual manera, no son exclusivas mías y seguro que hay miles de personas que las tienen, nadie tiene la patente de ninguna por mucho que se crea lo contrario. 

Pues nada, aquí tenéis algunas de mis rarezas más curiosas, espero que os ayuden a conocerme algo mejor y, en cualquier caso, a que paséis un buen rato.

  • Poner el volumen de la radio del coche en números pares. Quizás esta sea la más rara de todas ellas, pero siempre llevo el volumen de la radio en un número par. Por eso, cuando quiero subir o bajar el volumen lo hago de dos en dos y, a veces, se produce una situación incómoda porque si la radio está muy alta y la bajo dos números se me queda muy baja y viceversa. También me ha pasado que cuando mi acompañante varía el volumen, me toca ir detrás para corregirlo y se me quedan mirando como un bicho raro.
     
  • Poner la alarma del despertador en un minuto acabado en 6. Esta tampoco tiene una justificación aparente, simplemente se ha hecho una costumbre y como no tengo necesidad de cambiarla pues continúo con ella, al fin y al cabo, ¿qué más da despertarse a las 6:35 que a las 6:36?
     
  • Poner el rollo del papel higiénico con la caída hacia fuera. Esta es la única rareza que puede convertirse en conflictiva si las personas que conviven contigo tienen la costumbre contraria. Entonces se produciría una “guerra” y nos pasaríamos el día cambiando el sentido de la caída. Pero como tengo las de ganar porque mis circustancias me obligan a pasar por el servicio a menudo, al final se aburren de mi y me dejan por imposible.
     
  • Tender los calcetines del mismo modelo juntos y con pinzas del mismo color. Siempre creía que ésta tenía más que ver con mi condición de Virgo y esa obsesión por el orden que tenemos casi todos los que nacimos bajo la influencia de este signo zodiacal, aunque después descubrí que mi madre (Aries de pura cepa) también la tiene, por eso ya dudo si hay un factor genético en ella. Realmente creo que lo hago para entretenerme mientras tiendo la ropa y se me haga más divertido, tan simple como eso.
Seguro que hay muchas más y según se me vayan ocurriendo las iré compartiendo con vosotr@s en futuros post, pero al menos estás os servirán para conocerme algo más y no verme como un “bicho raro” si os toca sufrir alguna de ellas.

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