Hace algunos años que ya no hago viajes muy largos de una sola vez y siempre busco un lugar a mitad de camino donde pasar alguna noche, así que este año decido pasar un par de noches en Astorga.
Lo primero que hago nada más llegar, después de dejar las maletas en la habitación, es irme a comer su famoso cocido maragato. Para los que no lo sepáis, es un cocido muy parecido al madrileño, pero con la peculiaridad de que se come “al revés”, primero la carne, luego los garbanzos y, por último, la sopa.
Pero, claro, si lo pensáis detenidamente, ¿quienes somos los madrileños para decir que se come al revés? Ellos pensarán que somos nosotros los que nos lo comemos al revés y tienen todo el derecho a hacerlo. Además creo que es más inteligente comer el cocido como lo hacen ellos, porque al menos yo, cuando llego a la carne ya estoy lleno y me la dejo entera, de esta manera, si sobra algo es la sopa.
Tras una siesta de tres horas en las que no me podía levantar de la cama bajo los efectos del cocido y de la botella de vino que me soplé, me decidí a visitar la ciudad.
Hay que reconocer que Astorga es un sitio encantador, nada más llegar te encuentras con la Catedral y el Palacio de Gaudí, verdaderas maravillas arquitectónicas, pero es el sitio menos indicado para visitar si estás haciendo dieta, ya que la mayoría de los escaparates te recuerdan lo típico de la zona: hojaldres, mantecadas y chocolate.
Continúo mi paseo hacia la Plaza Mayor, son las fiestas de Santa Marta y están montando un escenario, y cual es mi sorpresa cuando descubro que por la noche toca Ariel Rot. Siempre pensé que este hombre envejeció todo lo que tenía que hacerlo antes de los 30 y, desde entonces, se conserva exactamente igual.
Me viene a la cabeza una canción de su etapa de Los Rodríguez con la que me siento identificado:
No importa el problema, no importa la solución.
Me quedo con lo poco que queda entero en el corazón.
Me gustan los problemas, no existe otra explicación.
Esta si es una dulce condena, una dulce rendición.
¡¡¡ Qué tiempos aquellos de Los Rodríguez junto a Andrés Calamaro !!! Pues aunque no pensaba salir por la noche, cambio de opinión y voy a ducharme y a cambiarme de ropa. Compruebo horrorizado que no soy capaz de abrocharme el último botón de los vaqueros, me consuelo pensando que es porque están recién lavados, pero ¡¡ NO, ESTOY GORDO !!, así que me prometo a mi mismo que a la vuelta de vacaciones volveré a hacer bici de nuevo.
Durante el concierto, delante de mí tenía a una chica que estaba en un estado de éxtasis total con Ariel Rot y que necesitaba media plaza para ella sola. Cada cierto tiempo me daba unos meneos en mis partes que si no llega a ser porque estaba embutido en los vaqueros, no sé como hubiera acabado la noche.
Por lo demás, el concierto estuvo muy bien; especialmente me llamó la atención una versión tango de la que para mí es su canción más emblemática “Mucho mejor”
Dulce como el vino, salada como el mar,princesa y vagabunda, garganta profunda,sálvame de esta soledad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario