Por fin llego a Galicia. Tras dejar el equipaje en la casa rural en la que me alojaré los próximos cinco días, me voy a comer al pueblo cercano de Caión. Después de los atracones gastronómicos de Astorga, decido comer alguna ración, algo ligero, así que me decido por una cazuela de almejas, pulpo y langostinos.
Los que viajamos solos, a menudo tenemos problemas para comer de ración, o sólo podemos probar una o dos cosas o nos tenemos que dejar los platos a medias, salvo que ofrezcan medias raciones, pero la cazuela me permite probar varias cosas en una sola ración.
En la mesa contigua se sientan unas mujeres de unos 60 años, me fijo en una de ellas que lleva multitud de pulseras y alguna cadena, aparentemente de oro, pero me llama la atención que lleva una pulsera de banderas españolas de estas que venden los moros. Está contando a sus compañeras de mesa un viaje reciente a Madrid y Toledo, relata con pasión su viaje al Valle de los Caídos, al Palacio de El Pardo en Madrid y al Alcázar de Toledo recordando a sus compañeras la famosa conversación del general Moscardó donde no aceptó la rendición ante el bando republicano, que tenía apresado a su hijo.
Esta visto que no me libro del abuelo Patxi (como les jode a los fascistas que le llame así) vaya donde vaya. Pero hay que reconocer que este hombre levanta pasiones en una gran parte de la población española.
Termino de comer y me voy a dar un paseo por una playa cercana. Aunque está nublado, hace un día muy agradable para pasear, momento que aprovecho para hacerme una foto. Al final aprendí a utilizar el disparador automático y sólo es cuestión de buscar un sitio donde poner la cámara.
Tras la siesta de rigor, la tarde es tranquila y la dedico a visitar Malpica y Corme, dos villas marineras que también están en fiestas. El resto del día transcurre con normalidad y, cansado del viaje, decido acostarme pronto. Pero, casualidades de la vida, el pueblo en el que estoy alojado también está en fiestas y esa noche tenemos verbena hasta altas horas de la madrugada.
¡¡¡ Creo que debo tener un sexto sentido para ir allá donde hay fiesta !!!
Tras oir todos los pasodobles conocidos y la mitad del repertorio de Isabel Pantoja consigo dormirme en torno a las 3 y media de la madrugada. Espero que mañana esté más cansado porque todavía no se acaban las fiestas…
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