domingo, 29 de agosto de 2010

Vacaciones verano 2010: Astorga y la comarca de la maragatería (II)

En mi segundo día por la zona decido acercarme a León. Todo el mundo ya me había advertido que León tiene poco que ver, apenas la Catedral, la Plaza Mayor y las calles del Barrio Húmedo. Pues como suele pasar en estos casos, todo el mundo no puede estar equivocado y en un par de horas termino mi visita por la capital. Eso sí, todo hay que decirlo, la Catedral es impresionante y la vista de las vidrieras en un día soleado, como era el caso, merece la pena.

Tras una copiosa comida y la correspondiente siesta decido salir de visita por los pueblos maragatos. Empiezo por Castrillo de los Polvazares, un pueblo precioso y muy bien cuidado pensando, sobre todo, en el turismo.


Continúo sin rumbo fijo y voy pasando por una serie de pueblos perdidos en unas carreteras impracticables: Santa Colomba, Lúyego, Val de San Lorenzo, hasta que llego a Santiago Millas. Decido poner fin a mi periplo maragato y me paro a tomar una cerveza en este último pueblo. Por un momento pienso que ha sido un día muy tranquilo, pero mejor así, no todos los días puede tener uno experiencias como las de ayer.

Pues mientras pensaba esto mismo, se me acerca un hombre y me da una tarjeta de visita, mientras me dice que si necesito algo le puedo llamar. En ella pone que este hombre era curandero e iridiólogo, de un pueblo cercano llamado, curiosamente, Curillas. Me la guardo por cortesía, pero empiezo a pensar qué habrá visto este hombre en mi cara para darme la tarjeta.

 ¿Tan mala cara tengo? ¡¡¡ Pero si mi madre me dice que estoy muy guapo !!!

Una vez superada la perplejidad inicial me doy cuenta que sólo es una estrategia de marketing y le dará la tarjeta a todos los que vea por la zona. Me quedo más tranquilo, creo que mi madre tiene razón y, aunque un poco tripón, eso si, yo me veo muy guapo. Hoy dormiré tranquilo, mañana me espera Galicia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario