Aunque hace tiempo que a uno ya no le impresiona cumplir años, cada vez que esto ocurre es inevitable pensar en ciertas cosas, al menos para mi. En la vida hay dos etapas claramente diferenciadas, cuyo límite lo marca el haber alcanzado la madurez. Y estas dos etapas, que dependiendo de cada persona tienen una duración distinta consisten en una primera en la que cada vez que llega nuestro cumpleaños sentimos que tenemos un año más y una segunda en la que sentimos que tenemos un año menos.
En la primera no somos conscientes de muchas cosas importantes, por ejemplo, el significado de la muerte como el fin de la vida y estamos deseando cumplir más años para poder hacer otras cosas que creemos necesarias, sin darnos cuenta de que todo acaba llegando por si sólo, por eso somos inmaduros.
En la segunda ya hemos aprendido que no somos inmortales, con excepción de algunas culturas religiosas que no vienen al caso, y que la vida se acaba. Esta es la etapa en la que empezamos a perder familiares cercanos y amigos por el camino, y en la que nos damos cuentas de que somos afortunados de seguir todavía “caminando”. Al fin y al cabo, la vida es una calle de un único sentido en la que no se puede volver atrás y desandar lo ya andado.
Yo me considero afortunado de encontrarme, ya desde hace algunos años, en esta segunda etapa porque ello me permite disfrutar mucho más intensamente de la vida y darme cuenta de lo importante que es todo lo conseguido hasta ahora. Mis alforjas ya empiezan a estar llenas con multitud de recuerdos y vivencias, de ilusiones y logros, de felicidad y tristeza, de amor y desamor.
Pero lo mejor de todo es que, aunque he cometido muchos errores en mi vida, me siento orgulloso de haber podido llegar hasta aquí y poder tener lo que tengo, conseguido con mucho esfuerzo y muy poca mala suerte. Digo esto porque solemos asociar la palabra suerte como algo bueno y no es así, hay buena suerte y mala suerte. La primera depende mucho de nosotros, la segunda no tanto.
"Así que, de momento, nada de adiós muchachos,
me duermo en los entierros de mi generación;
cada noche me invento, todavía me emborracho;
tan joven y tan viejo, like a Rolling Stone"
Y de regalo esta maravilla de canción:
No hay comentarios:
Publicar un comentario