El tercer día continúo mi visita por la costa oriental asturiana y visito las que son probablemente las villas más señoriales de toda la zona: Ribadesella y Llanes. No es la primera vez que voy, pero reconozco que son sitios muy agradables para pasear por ellos, especialmente Llanes.
Además de tener un casco histórico medieval, del que podemos disfrutar paseando por sus calles peatonales, lo más destacable de Llanes son los Cubos de la Memoria, una obra artística de Agustín Ibarrola sobre los bloques de hormigón de la escollera del puerto. La verdad es que ya empieza a notarse las consecuencias del sol y de la erosión sobre ellos, pero aún así es algo realmente original y digno de ver.
En cualquier caso, si alguien no lo conoce y quiere profundizar un poco en el tema lo puede hacer desde la siguiente web:
Por la tarde me acerco a Tazones, un pequeño y típico pueblo marinero cercano a Gijón. No está mal para dar un paseo por el pueblo, pero por desgracia está excesivamente enfocado para el turismo y eso le hace perder gran parte de su encanto. En cualquier caso, os dejo una foto del pueblo.
Volviendo al hotel me empiezo a acordar que se me están acabando las vacaciones, sé que tiene que ser así, pero reconozco que cada año se me hace más dura la vuelta a la normalidad. Además está siendo uno de los mejores veranos de mi vida, tras unos años complicados por diversos motivos, parece que la vida me sonríe de nuevo. ¡¡¡ Qué dure mucho !!!
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