viernes, 16 de abril de 2010

Hogar, ¿dulce hogar?


Hay veces que parece que las canciones te persiguen allá donde vayas ¿Me estará mandando el destino una señal? Yo siempre he creído en el destino, tanto para bien como para mal. Nos pasamos la vida tomando decisiones y estas decisiones, sin saberlo, van condicionando nuestro destino ¿Acaso no has tenido alguna vez esa sensación? La buena o la mala suerte se encarga del resto.

Esto viene a cuento de una canción que se ha repetido cuatro veces durante las seis horas de mi viaje de vuelta (en emisoras distintas). Se trata de “Sin ti” de Tamara. No la había oído nunca pero me parece una canción tremendamente vitalista:

"Y ahora ya no entiendo la vida si no estas tú
sólo quiero el amanecer que me sabes dar
no quiero contemplarla sola sin ti
no quiero nada sin ti
tu eres mi cielo, tu eres mi mar"


Por un momento me dan ganas de volverme a la playa. Ya lo he decidido, el lunes pido la baja y me voy a vivir a un sitio con mar. Sólo 5 minutos después, cambio de opinión: 

"No es el momento de hacerlo con más de 4 millones de parados"

A veces maldigo mi manera de pensar tanto las cosas, por una vez me gustaría no ser yo y llevar a cabo una sana locura. No sé cuando, pero la haré alguna vez. Mientras tanto me consuelo viendo de nuevo las fotos de la playa.


Al fin llego a casa, tengo hambre pero sólo tengo una lata de lentejas en el armario. Odio las lentejas, pero las regalan al comprar la fabada Litoral, se las daré a mi madre un día de estos. Mañana iré a comprar, pero de momento, me bajaré al chino a comer un “lollito de plimavela” con “aloz tles delicias”.

A veces me averguenzo de mi mismo … pero es lo que hay

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