lunes, 12 de abril de 2010

Vacaciones en Cádiz o cómo sobrevivir al viento de Levante (I)


De todos es conocido el respeto que se le tiene por esta zona al viento de Levante, pero hoy lo he podido comprobar en mis carnes. Sólo a mi y a unos alemanes se nos ocurre visitar Tarifa con vientos cercanos a 100 km/h. Que lo hagan los alemanes, pase, pero yo me siento como un gilipollas sin otra cosa mejor que hacer.

Tras unos minutos de visita por el pueblo, harto de luchar contra el enemigo para no caerme y con los ojos llenos de una pasta a base de agua y arena, decido refugiarme en un bar a tomarme una caña. Pido la cerveza y el camarero con una sonrisa de oreja a oreja, no se le ocurre otra cosa que decirme:

-          ¡Qué!, Hay un poquillo de Levante ¿no?

Hace 20 años le hubiera tirado la cerveza a la cabeza, pero ahora he aprendido a dar la vuelta a las situaciones (no sin antes haberme acordado de su madre), así que me bebí la cerveza y le dejé 50 centimos de propina.

De vuelta al hotel, me pasé por la playa de Bolonia y visité las ruínas de Baelo Claudia. Obviamente, no tenían un pelo de tontos los romanos y sabían donde tenían que vivir. ¿A qué no existe ninguna ruína romana en Getafe o en Leganés? Pues eso.



Como ya había recibido mi ración de arena, decidí no subir a la duna más famosa de España y me volví al hotel a pasar la tarde con la tropa de alemanes que se alojan durante estos días. La verdad es que da gusto estar con ellos, son educados, discretos, limpios y no gritan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario